Tema 14
Pulpos
Ocho brazos, tres corazones, sangre azul y una inteligencia que no se parece a la nuestra en casi nada.
El sistema nervioso del pulpo está repartido: alrededor de dos tercios de sus neuronas no están en la cabeza, sino en los brazos. Cada brazo puede explorar, agarrar y reconocer texturas con cierta autonomía, así que más que un cerebro que da órdenes hay una coordinación entre ocho miembros que resuelven problemas por su cuenta.
Su piel es una pantalla. Millones de células con pigmento se expanden o se contraen para cambiar de color en menos de un segundo, y otras capas ajustan el brillo y la iridiscencia. Con ellas no solo se camuflan: también modifican la textura de la piel para imitar una roca o un alga.
Son animales curiosos y solitarios que abren frascos, escapan de acuarios y usan cáscaras de coco como refugio portátil. Todo eso en una vida cortísima: la mayoría de las especies vive uno o dos años y muere poco después de reproducirse.